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viernes, 30 de julio de 2010

Alma venturosa (Leopoldo Lugones)

Al promediar la tarde de aquel día,
cuando iba mi habitual adiós a darte,
fue una vaga congoja de dejarte
lo que me hizo saber que te quería.

Tu alma, sin comprenderlo, ya sabia...
con tu rubor me ilumino al hablarte,
y al separarnos te pusiste aparte
del grupo, amedrentada todavía.

Fue silencio y temblor nuestra sorpresa,
mas ya la plenitud de la promesa
nos infundía un jubilo tan blando,

que nuestros labios suspiraron quedos...
y tu alma estremecíase en tus dedos
como si se estuviera deshojando.

jueves, 17 de junio de 2010

¡PIU AVANTI! (Almafuerte)


No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...

Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

viernes, 5 de marzo de 2010

Alcaucil (originalmente un chiste)

Como a un inocente alcaucil
Me robaste
Me enamoraste
Me deshojaste
Y te comiste lo más rico:
Mi corazón.

domingo, 16 de agosto de 2009

Confesión (Charles Bukowski)

Esperando la muerte
Como un gato
Que va a saltar sobre
La cama

Me da tanta pena
Mi mujer

Ella verá este
Cuerpo
Blanco
Rígido
Lo zarandeará una vez y luego
Quizás
Otra:

«¡Hank!»

Hank no
Responderá.

No es mi muerte lo que
Me preocupa, es mi mujer
Que se quedará con este
Montón de
Nada.

Quiero que
Sepa
Sin embargo
Que todas las noches
Que he dormido a su lado

Incluso las discusiones
Más inútiles
Siempre fueron
Algo espléndido

Y esas difíciles
Palabras
Que siempre temí
Decir
Pueden decirse
Ahora:

Te amo.

martes, 23 de junio de 2009

Tú eres el resultado de ti mismo (Pablo Neruda)

No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente Tú has hecho tu vida.
Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.
Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.
No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.
No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu fracaso.
Si Tú has sido el ignorante, el irresponsable, Tú únicamente Tú, nadie pudo haberlo sido por ti.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu
futuro es tu presente.
Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los violentos, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes
vencieron a pesar de todo.
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin alimento morirán.
Aprende a nacer del dolor y a ser mas grande, que es el más grande de los obstáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo.
Comienza a ser sincero contigo mismo reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.
Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo, mas libre y fuerte, y dejaras de ser untítere de las circunstancias, porque Tu mismo eres el destino y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.
Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer.
Tu eres parte de la fuerza de la vida.
Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.

lunes, 25 de mayo de 2009

Sin título VIII (Diego Karnoubi)

¿Alguien golpea?
soy yo
¿alguien espera?
soy yo
¿alguien soñando?
soy yo
¿alguien ausente?

Sin título VII (Diego Karnoubi)

Amargo el sabor de la mañana
todo en el mismo sitio... pero no sé
es como si no pudiera encontrarte.

Sin título V (Diego Karnoubi)

Con la ilusión de una vida entera
con tu piel sobre una cama
¿Cómo es posible que no pueda acariciarte?

Sin título IV (Diego Karnoubi)

Con el filo de tus labios
quisiera que me lastimes
profundo
me dejes inconsciente
desangrado y torturado
agonizando cualquier porvenir
resignando otros encuentros
alimentándome de tus heridas
con la piel cansada
los músculos temblorosos
bajo el grito hedonista de mi sufrimiento
para servirte de alimento
y que me lleves por siempre de este mundo.

Sin título II (Diego karnoubi)

Me molesta salir a olvidarme
me molesta tu llamado
me molesta habernos encontrado
me molesta no olvidar los sentimientos
me molesta predecir tu escondite
me molesta acertar cuando quiero equivocarme
me molesta este hueco de aire
me molesta el destiempo
me molestan mis actos
me molesta que creas
me molesta descreer
me molesta mi egoísmo
me molesta tu miedo
me molesta mi estupidez
me molestas caricias
me duelen las manos
me molesta el mundo entero
me molesta mi mundo entero
me molesta estar cansado
me molesta lo que veo
y ya no quiero estar molesto
ni escucharte
me molestan las palabras
me molesta que sean tuyas.

Sin título (Diego Karnoubi)

Me levantaré esta mañana
asesinaré las horas que quedan
desatado me voy a reír
y riendo saldré a la calle
positivo y nervioso
nerviosamente positivo
no te voy a buscar con ganas
ni te voy a recordar entre las horas
voy a quedarme en el medio
ni más aquí ni más allá que nada
pidiéndoles impaciencia
harto de esperar lo que nunca llegará
destinado de destinos a este mundo
perpetua condena a vivir soñando
los aromas de mundos conocidos
le presencia permanente de tu camino
y yo en el medio casi atropellado
ni muy cerca ni muy lejos de tu cuerpo
detenido para siempre en una risa nerviosa
asesinado de minutos, alejado, desterrado de tu vida.

lunes, 2 de febrero de 2009

La niña (Pedro Salinas)

La niña llama a su padre:
"Tatá, dadá".
La niña llama a su madre:
"Tatá, dadá".
Al ver las sopas,
la niña dijo:
"Tatá, dadá".
Igual al ir en tren,
cuando vio la verde montaña
y el fino mar.
"Todo lo confunde", dijo
su madre. Y era verdad.
Porque cuando yo la oía
decir: "Tatá, dadá",
veía la bola del mundo
rodar, rodar,
el mundo todo una bola,
y en ella papá, mamá,
el mar, las montañas, todo
hecho una bola confusa;
el mundo: "Tatá, dadá".

Altazor -fragmento- (Vicente Huidobro)

[...]
Ya viene la golondrina
Ya viene la golonfina
Ya viene la golontrina
Ya viene la goloncima
Viene la golonchina
Viene la golonclima
Ya viene la golonrima
Ya viene la golonrisa
La golonniña
La golongira
La golonlira
La golombrisa
La golonchilla
Ya viene la golondía
[...]

Solo (Nicanor Parra)

Poco
a
poco
me
fui
quedando
solo
Imperceptiblemente:
Poco
a
poco

Triste es la situación
Del que gozó de buena compañía
Y la perdió por un motivo u otro.

No me quejo de nada: tuve todo
Pero
sin
darme
cuenta
Como un árbol que pierde una a una sus hojas
Fuime
quedando
solo
poco
a
poco.

sábado, 24 de enero de 2009

Sin título (Anónimo)

Cambiaré la noche, mas no sus labios.
Mojaré sus labios, mas no sus ojos.
Miraré sus ojos, mas no sus pasos.
Y chocaré con sus pasos para cambiar sus noches.

III (Nicanor Parra)

Sólo una cosa es clara:
Que la carne se llena de gusanos.

¿Te acuerdas? (Alfonsina Storni)


Mi boca con un ósculo travieso
buscó a tus golondrinas, traicioneras,
y sentí tus pestañas prisioneras
palpitando en las combas de mi beso.

Me libró la materia de su peso...
pasó por mí un fulgor de primaveras
y el alma anestesiada de quimeras
conoció la fruición del embeleso.

Fue un momento de paz tan exquisito
que yo sorbí la luz del infinito
y me asaltó el deseo de llorar.

¿Te acuerdas que la tarde se moría
y mientras susurrabas: "¡Mía! ¡Mía!"
como un niño me puse a sollozar?....

Me atreveré a besarte (Alfonsina Storni)

Mírame aquí a tu lado tirada dulcemente;
soy un lirio caído al pie de una montaña...
Mírame aquí a tu lado...Esa luz que me baña
me viene de tus ojos como de un sol naciente.

Cómo envidio tus uñas insertas en tus dedos,
y tus dedos insertos de tu mano en la palma,
y tu ser todo inserto en el molde de mi alma!
Cómo envidio tus uñas insertas en tus dedos.

Acoge mi pedido: oye mi voz sumisa,
vuélvete a donde quedo postrada y sin aliento.
Celosa de tus penas, esclava de tu risa,
sobra de tus anhelos y de tu pensamiento.

Te miraré a los ojos cuando la tarde abroche
tu boca bien amada que no he besado nunca...

Cada canción... (Federico García Lorca)

Cada canción
es un remanso
del amor.

Cada lucero,
un remanso
del tiempo.
Un nudo
del tiempo.

Y cada suspiro
un remanso
del grito.

Lo que necesito de ti (Mario Benedetti)

No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios
¡Ya no puedo... seguir así!
...Ya... No puedo
mi mente no quiere pensar
no puede pensar nada más que en ti.
Necesito la flor de tus manos
aquella paciencia de todos tus actos
con aquella justicia que me inspiras
para lo que siempre fue mi espina
mi fuente de vida se ha secado
con la fuerza del olvido...
me estoy quemando;
aquello que necesito ya lo he encontrado
pero aún ¡Te sigo extrañando!